Balenzia Coffee & Brunch

DiarioEl café

El café no empieza en la barra

Antes de llegar a la máquina, el grano pasa por un laboratorio que le mide humedad, densidad y defectos, y por las manos de un tostador que perfila cada lote uno por uno. Llevamos cuatro años comprándole al mismo sitio.

· Balenzia

Una mano sostiene un puñado de café verde sin tostar sobre un saco abierto en el laboratorio donde se selecciona y se tuesta.

Así llega el café antes de que lo veas: verde, sin olor a café todavía, dentro de una bolsa dentro de un saco de fique.

Esa mano no es la nuestra. Es la del laboratorio donde compramos, y ese gesto —meter la mano, mirar el grano al trasluz— es literalmente el primer control de calidad.

Lo que pruebas en la taza se decidió mucho antes de que el grano llegara a la barra: en qué finca creció, cómo se secó, cuántos segundos estuvo en el tambor de tueste. La máquina de la barra es el último eslabón de esa cadena, y también el más corto.

Un laboratorio, no una bodega

Nuestro café viene de Onelli Lab, y llevamos cuatro años comprándoles.

La diferencia con un proveedor cualquiera está en lo que hacen antes de vender. Cada lote pasa por análisis físico y sensorial: miden defectos, humedad, color y densidad, y después lo catan bajo protocolos internacionales —SCA, COE, CVA—.

No es marketing. Un café puede verse perfecto y estar mal seco, y eso solo aparece midiéndolo.

La nave del laboratorio de tostión, con las tostadoras y las mesas de trabajo bajo la estructura metálica.
Aquí se tuesta lo que te servimos. La mesa de cata está al fondo, en la misma nave: se prueba donde se produce.

Los sacos llegan de finca en fique, con una bolsa de barrera adentro para que el grano no coja humedad en el camino. Después pasan por la mesa densimétrica, que separa el grano por peso. Lo liviano no va a la taza.

Lavado o natural: el mismo grano, dos cafés

Antes de tostarse, el café ya tomó una decisión que lo cambia todo: cómo se le quitó la fruta.

En el lavado se despulpa y se fermenta, y el grano sale limpio y verde. Es el proceso que da tazas nítidas, cítricas, donde se distingue el origen.

En el natural la cereza se seca entera, con el grano adentro. Tarda semanas y hay que voltearlo a mano. A cambio, la fruta le pasa el azúcar al grano, y la taza sale más dulce y con más cuerpo.

Dos manos ahuecadas sostienen café natural sin trillar, seco dentro de su propia cereza, pardo y arrugado.
Esto también es café. Se secó dentro de la fruta, y por eso está pardo en vez de verde. De aquí sale el sabor a fruta roja.

Nuestro Tutti Frutti es natural. Si alguna vez te supo a frambuesa y te pareció raro en un café, no era un aditivo: era la cereza.

Quién lo tuesta

Andrea Onelli es italiano, dirige el laboratorio y es SCA Authorized Trainer: la Specialty Coffee Association lo autoriza a dictar y certificar sus propios programas. Cada año los imparte en Chile, Canadá, Estados Unidos y Uruguay.

Lo que nos importa a nosotros es más simple: él perfila cada lote personalmente.

El puesto de control junto a la tostadora, con la curva de tueste dibujándose en el monitor.
La curva no es un registro de lo que pasó. Es la receta que se sigue minuto a minuto mientras el grano está adentro.

No hay una receta genérica que se aplique a todo lo que entra. Un Geisha de Tolima a 2.150 metros no se tuesta igual que un Castillo de Santander a 1.450, y quien decide la curva es una persona con nombre.

Andrea Onelli mete la mano en la bandeja de enfriamiento llena de café recién tostado.
Del tambor a la bandeja en segundos. Un grano caliente sigue tostándose solo, y ahí se pierde todo lo que la curva acaba de construir.

Cada lote tiene ficha

Esto es lo que separa un café de especialidad de uno que solo dice «100 % colombiano»: se sabe de dónde salió.

  • Citric Heirloom — Pink Bourbon lavado. Alfonso Rivas, finca El Filo, Palestina, Huila, 1.900 msnm. Puntaje SCA 85,5.
  • Tutti Fiori — Geisha. Fernando Bocanegra, finca El Oasis, Ortega, Tolima, 2.150 msnm. Puntaje SCA 91.
  • Tutti Frutti — Pink Bourbon natural. Bautista López, finca La Betania, Suaita, Santander, 1.450 msnm. Puntaje SCA 86.

Caficultor, finca, municipio, altitud y puntaje. Cinco datos.

Cuando alguien te diga que su café es de especialidad y no te pueda dar esos cinco, es porque no los tiene.

Lo que esto cuesta

Un microlote no es infinito. Una finca produce lo que produce, y cuando se acaba se acaba: no hay forma de pedir «más del mismo» el mes que viene, porque el mismo ya no existe.

Eso significa que el café de la barra cambia. A veces porque lo elegimos, y a veces porque el lote anterior se agotó. Un café de especialidad honesto no puede prometerte la misma taza todo el año. Lo que sí puede prometerte es decirte cuál estás tomando.

También cuesta más. Un grano con nombre y puntaje vale varias veces uno anónimo, y esa diferencia sale de algún lado: sale de nosotros y sale de ti. Nos parece que vale la pena. No vamos a fingir que es gratis.

Pregunta cuál está hoy

En la barra sabemos qué lote está montado, de qué finca salió y a cuántos metros creció.

No lo escribimos en la carta porque cambiaría cada pocas semanas y estaría desactualizada a los tres días. Pero pregúntalo.

Es la conversación que más nos gusta tener.

¿Subes este fin de semana?

Puedes dejar el pedido listo y recogerlo cuando llegues.